El escribir garantiza que vas a pasar frio,soledad, apurancia económicas e incomprensión de los que te rodean; pero también bastante satisfacción al caminar y ver que los personajes y situaciones van apareciendo mientras avanzas; semejante al cielo del bosque y junto al mar, que se pinta de colores cuando el día languidece esperando la noche la cual llega con luna y estrellas.
Uno generalmente no escoge el oficio a desempeñar. El sistema dicta lo que vas a realizar para ¨ganarte la vida¨. Ese oficio ya lo desempeñaba alguien de la familia, de los amigos, del medio donde naces y te rodea así uno se acomoda para vivir...
El oficio de escribir no lo busca uno, solito viene en la adolescencia, cuando estas solo y sientes ganas de desahogarte, de gritar lo que sientes, lo que vives. Y si también le gusta a uno leer, allí está el complemento. Uno no se entera en qué momento llega el oficio; simplemente se escribe. A veces son unos cuantos renglones, media página; otras veces uno no puede parar y llegan 5, 10, 20, 30 o más páginas. Allí surge algo que algunos consideraran interesante, entonces ese manojo de letras malhechas envueltas en páginas (cuando uno no sabe tipiar) van a parar al amontonadero del rincón olvidado, junto con las de antaño, igual que los viejos cuadernos empolvados. Esas viejas páginas llenas de pensamientos, ideas, experiencias sentimientos, sufrimientos y alegrías, son una extraña amalgama que acomodándolas, resultaran en un cuento, ensayo o novela. Asi se van acumulando las experiencias.
Asi pasan los dias, meses años y de pronto uno levanta la cabeza y ve que más de la mitad de la vida ya se fue… Entonces y con bastante inseguridad se decide dar a conocer lo que uno escribe. Allí surge otra lucha, lo más difícil, donde sabes que para compartir ¨el oficio¨ tienes que buscar y encontrar el camino… En cierto momento topas con una pared y unas puertas cerradas, no sabes que hacer. Entonces sigues escribiendo porque el oficio llama, exige, ordena y las letras siempre están esperando...
Terminar de escribir un cuento, una historia, una novela, un libro; es un triunfo sobre uno mismo. Es vencerse uno mismo. Es un gran triunfo sobre ¨el animal conforme¨ que llevamos dentro…
Se escribe por necesidad, por urgencia de sacar lo que llevamos dentro. No se escribe por dinero, fama o vanidad. Simplemente se lleva a cabo el oficio en silencio, pensando, soñando, llorando, imaginando. Es un escape de la realidad que se vive de rebeldía, de denuncia, ya no hablemos de nuestra amiga la soledad y del camino que muchas veces perdemos y cuando imaginamos que lo encontramos, nos damos cuenta que no conduce a ningún lado… Aun así persistimos en seguir caminando con el oficio a cuestas, porque eso escogimos en cierto momento olvidado… no sabemos hasta cuándo. Gracias.
Mi nueva novela
Ya no estan en México o Latinoamérica… Se fueron hace muchos años ¨al otro lado¨, huyendo de la pobreza la inseguridad y el miedo; cargando su ignorancia, sin entender, hablar, escribir o leer el idioma; pero llevando lo mas apreciado de la vida: su juventud. Allá son invisibles o quieren serlo y pasar desapercibidos para que no los descubran y deporten.
Sudando, agitado, con ojos desorbitados, el remedo de hombre de baja estatura, apretando fuertemente el raido costal que contenia el viejo cofre de madera, subía lentamente el ultimo tramo de aquel gran cerro, el cual era la parte más alta del enorme tiradero de basura de la ciudad.
Juan Pueblo es el nombre vulgar de un ser que llegó a este mundo para crecer, reproducirse y morir como lo dictan las leyes naturales de la vida que rigen al ser humano como una más de los millones de especies de seres vivos que habitan este planeta.
Presentación, lectura y venta de mis libros en
LA LIBRERÍA DEL FONDO DE CULTURA ECONÓMICA:
GUILLERMO TOVAR Y DE TERESA
Escribí por 3 años en dos periódicos semanales del Estado de Washington y en una revista cultural. Gane dos concursos de narrativa; uno en Miami Florida y otro en el estado de Colorado.
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